4 transformaciones en los hábitos de los inversores

Hasta ahora, el año 2025 ha sido una verdadera montaña rusa para los mercados bursátiles. Tras un ascenso del 4% en las primeras semanas, el S&P 500 ha perdido un 7% desde su pico en febrero. Factores como la inflación persistente, las amenazas arancelarias, la competencia en inteligencia artificial y la tensión geopolítica están alimentando una volatilidad sin precedentes.

Ante este panorama, los inversores están ajustando sus estrategias de forma notable. Paul Woolman, de CME Group, destaca el crecimiento en el uso de derivados financieros, como opciones y futuros, como forma de gestionar el riesgo en tiempo real. A continuación, exploramos cuatro grandes transformaciones en los hábitos de inversión durante 2025:

1. Apuesta por opciones de duración más corta

Los inversores institucionales están dejando de lado los contratos trimestrales para centrarse en opciones semanales, mientras que los minoristas están apostando fuerte por las 0DTE (Zero Day to Expiry), opciones que vencen el mismo día.

¿Por qué?
Porque permiten asumir menor prima y responder con agilidad ante eventos específicos (datos macroeconómicos, resultados, elecciones…). Es una manera de tener control quirúrgico del riesgo en un entorno muy cambiante.

2. Uso creciente de paquetes de opciones sofisticados

Ya no se trata solo de comprar calls o puts. Los traders están construyendo estrategias más complejas, como los spreads verticales, los straddles y los strangles. Estas estructuras permiten una exposición más controlada, neutral o direccional, según el perfil del operador, y aprovechan las fluctuaciones del mercado de forma táctica y eficiente.

🔸 Spreads Verticales

Una posición simultánea en dos opciones del mismo tipo (call o put), mismo vencimiento, pero distinto strike. Permite acotar el riesgo y operar con menor coste. Es útil para quienes tienen una visión clara de la dirección del mercado, pero con menor tolerancia al riesgo.

🔸 Straddles

Compra simultánea de una call y una put al mismo strike y vencimiento. Ideal cuando se anticipa alta volatilidad pero no se sabe en qué dirección. Es frecuente en semanas de resultados o datos macro clave.

🔸 Strangles

Similar al straddle, pero con strikes diferentes. Requiere más movimiento para ser rentable, pero reduce el coste inicial de la estrategia. Es una jugada común en entornos de alta incertidumbre.

Este cambio refleja una mayor madurez y sofisticación del inversor, tanto institucional como retail, que busca explotar la volatilidad en lugar de temerla.

3. Auge de las opciones micro E-mini y fraccionarias

La accesibilidad se ha convertido en un factor clave. Las microopciones, con un tamaño diez veces menor al de los contratos estándar, están conquistando a los inversores minoristas a través de plataformas como Robinhood. Esto ha democratizado el acceso a productos derivados.

Las micro E-Mini options son contratos de futuros y opciones diez veces más pequeños que los mini E-Mini tradicionales. Han abierto la puerta a que los inversores minoristas puedan participar activamente en índices como el S&P 500, Nasdaq 100 o Russell 2000 con menor capital.

Gracias a su menor tamaño:

  • Son más accesibles para traders retail o de cuentas pequeñas.
  • Permiten una gestión de riesgo más precisa.
  • Son compatibles con apps como Robinhood, Webull o DEGIRO.

Este producto ha democratizado el acceso a los derivados financieros y ha permitido que más inversores se beneficien de su flexibilidad para cubrir carteras o especular.

4. Mayor actividad fuera del horario habitual

La volatilidad ha impulsado un aumento en las operaciones nocturnas. Inversores institucionales y minoristas buscan reaccionar de inmediato a noticias relevantes, operando entre las 18:00 y las 9:00 ET. El crecimiento del trading “after-hours” responde a la necesidad de gestionar riesgos en tiempo real. En 2024, 5 de los 10 días con mayor volumen en opciones ocurrieron fuera del horario tradicional de mercado.

Esto está redefiniendo el ritmo del mercado. Ya no hay “tiempo muerto”.

Conclusión

La evolución del entorno económico y geopolítico ha forzado una adaptación clara en los hábitos del inversor. Más táctico, más técnico y más activo, el perfil inversor de 2025 ya no es el mismo que el de hace solo un par de años. Y esta transformación no ha hecho más que empezar.

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